Lima, lunes 03 de junio de 2024
1.
Este fin de semana último, para recordar al premio Nobel Juan Ramón Jiménez Mantecón (23 de diciembre de 1881 - 29 de mayo de 1958), terminé de leer cuatro libros de este poeta español:
1900 Almas de violeta
1912 Pureza
1914 Platero y yo (elegía andaluza) [la versión completa]
1916 Diario de un poeta recién casado
Imagen de la carátula:
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEijUlw0Nwj_BDOZ0twbB2HnrvKvlEuHxmeJhBvEWlvl9H7wvoeWTxTp5lNPPSKU2519TGymgtxwanYR4tlkKO_RJqcxcJcSGMJcfyLeN6JWIJkTByaHFsp5zzewzpLJaRrBLfWw5ty7zLs/s0/jrj.jpg
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2.
También leí el biocomic:
Segura & Peñalosa (México 1957) Juan Ramón Jiménez. El poeta de “Platero”
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CXX
New York, 28 de abril
Si aprenden de nuestro sueño a ver la vida,
basta.
(Diario de un poeta recién casado)
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4.
De su primer poemario Almas de violeta:
REMEMBRANZAS
Para Manuel Reina
Recuerdo que cuando niño
me parecía mi pueblo
una blanca maravilla,
un mundo mágico, inmenso;
las casas eran palacios
y catedrales los templos;
y por las verdes campiñas
vagaba alegre, contento,
inundado de ventura
al mirar el limpio cielo,
celeste como mi alma,
como mi alma sereno,
creyendo que el horizonte
era de la tierra el término...
No veía en su ignorancia
mi inocente pensamiento,
otro mundo más hermoso
que aquel mundo de mi pueblo...
¡qué blanco, qué blanco todo!
¡todo qué grande, qué bello!
Recuerdo también que un día
en que regresé a mi pueblo
después de largos viajes,
me pareció un cementerio;
en su mezquina presencia
se agigantaba mi cuerpo;
las casas no eran palacios,
ni catedrales los templos,
y en todas partes reinaban
la soledad y el silencio.
Extraña impresión sentía
buscando en mi pensamiento
la memoria melancólica
de aquellos felices tiempos,
en que no soñaba un mundo
como el mundo de mi pueblo...
¡Cuántas veces, entre lágrimas,
con mis blancos días sueño,
y reconstruyo en mi mente
la visión de aquellos tiempos!
¡Ay! ¡Quién de nuevo pudiera
encerrar el pensamiento
en su cárcel de ignorancia!
¡Quién pudiera ver de nuevo
el mundo más sonriente
en el mundo de mi pueblo!
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XL
El pino de la Corona
Dondequiera que paro, Platero, me parece que paro bajo el pino de la Corona. Adondequiera que llego —ciudad, amor, gloria— me parece que llego a su plenitud verde y derramada bajo el gran cielo azul de nubes blancas. El es faro rotundo y claro en los mares difíciles de mi sueño, como lo es de los marineros de Moguer en las tormentas de la barra; segura cima de mis días difíciles, en lo alto de su cuesta roja y agria, que toman los mendigos, camino de Sanlúcar.
¡Qué fuerte me siento siempre que reposo bajo su recuerdo! Es lo único que no ha dejado, al crecer yo, de ser grande, lo único que ha sido mayor cada vez. Cuando le cortaron aquella rama que el huracán le tronchó, me pareció que me habían arrancado un miembro; y, a veces, cuando cualquier dolor me coge de improviso, me parece que le duele al pino de la Corona.
La palabra magno le cuadra como al mar, como al cielo y como a mi corazón. A su sombra, mirando las nubes, han descansado razas y razas por siglos, como sobre el agua, bajo el cielo y en la nostalgia de mi corazón. Cuando, en el descuido de mis pensamientos, las imágenes arbitrarias se colocan donde quieren, o en esos instantes en que hay cosas que se ven cual en una visión segunda y a un lado de lo distinto, el pino de la Corona, transfigurado en no sé qué cuadro de eternidad, se me presenta, más a un lado de lo distinto, el pino de la Corona, transfigurado en no sé qué cuadro de eternidad, se me presenta, más rumoroso y más gigante aún, en la duda, llamándome a descansar a su paz, como el término verdadero y eterno de mi viaje por la vida. (Platero y yo)
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XCII
Cuando, dormida tú, me echo en tu alma,
y escucho, con mi oído
en tu pecho desnudo,
tu corazón tranquilo, me parece
que, en su latir hondo, sorprendo
el secreto del centro
del mundo.
Me parece
que legiones de ángeles,
en caballos celestes
-como cuando, en la alta
noche escuchamos, sin aliento
y el oído en la tierra,
trotes distantes que no llegan nunca-,
que legiones de ángeles
vienen por ti, de lejos
-como los Reyes Magos
al nacimiento eterno
de nuestro amor-,
vienen por ti, de lejos,
a traerme, en tu ensueño,
el secreto del centro
del cielo.
(Diario de un poeta recién casado:110)
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6.
Descarguen desde aquí algunos de estos libros, compartan los enlaces en sus redes, y podemos conversar a partir de su lectura:
https://sinabi.go.cr/biblioteca%20digital/biblioteca_ninos_jovenes/cuentos/literatura%20universal/Platero%20y%20yo/Platero%20y%20yo.pdf
https://archive.org/details/plateroyyo19071900jimn
https://es.wikisource.org/wiki/Platero_y_yo
https://archive.org/details/diariodeunpoetar00jimn
https://es.wikisource.org/wiki/Diario_de_un_poeta_reci%C3%A9n_casado
Estamos en contacto, que se procuren amor y salud,
Miguel-Humberto Fuentes Huerta
mhfuentes@pucp.edu.pe
(511) 993 970 550
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